Cualquiera puede diseñar una sensacional sesión de entrenamiento. No hay más que combinar distancias y ritmos. El problema es que esas cifras sólo valen para un nivel de atleta. Por Amby Burfoot.
Lo difícil es acertar con cada uno, ahí está el secreto de ser un buen entrenador. Recuerdo un día en la pista del instituto; el entrenador nos mandó al grupo de fondistas una serie de 10 x 400 m en 60”, porque eso es lo que se comentaba podía hacer el mejor corredor del país de nuestra edad: Jim Ryun. Pero claro, ninguno le llegábamos a la suela de la zapatilla. Varios del grupo no pudieron hacer ni la primera repetición en ese tiempo y el resto nos clavamos en la segunda.
Por ello cada atleta necesita su plan específico. En nuestro mundillo el mejor ejemplo de experto que ha marcado unas pautas para esa individualización es Jack Daniels. Suya fue la planificación del mencionado Jim Ryun para Los Juegos Olímpicos de México, en el 68, donde logró la plata en 1.500 m; así como la de algunos de los mejores maratonianos estadounidenses de todos los tiempos comoJoan Benoit, Alberto Salazar o el actualmente prometedor Peter Gilmore. Pero a la vez ha sabido guiar a atletas de nivel local y a populares que se iniciaban en este deporte.
Su obra “Daniels Running Formula”(1998) está sirviendo de guía para muchos de los entrenadores de fondistas de estos tiempos. Actualmente ejerce en el centro de entrenamiento en altura deFlagstaff, Arizona. Allí nos dirigimos el año pasado a hacerle un genuino tercer grado. Muchas de las cuestiones las respondió abriendo sus viejas carpetas de apuntes que datan hasta de los años 60, de las que afirma querer pasarlas al ordenador y publicarlas. Gracias al tiempo pasado con él he podido elaborar este simple decálogo, que puede ayudaros a diseñar un plan personalizado; pero desde luego que no puede ser considerado el sustitutivo de su altamente recomendable libro.
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